Queridos compañeros:
En estos días hemos revivido sentimientos de alegría, nostalgia, ternura, amistad, cariño, etc. emociones encontradas al recordar un pasado colegial que creímos ya olvidado. El sábado pasado fue un momento inolvidable, ese día antes de vernos todos apresurábamos el paso sin comprender nuestro afán, el corazón palpitaba más de prisa y
no había nada más importante que los mensajes del WhatsApp…cualquiera que los
viera sin saber su procedencia, pensaría que se trataba de un grupo de
adolescentes desordenados y no de cincuentones recorridos. Luego todos preguntábamos cómo la vida nos había transformado y fue esa sensación de incertidumbre por los que no estuvieron, que después de la reunión volvimos a tener
noticias de Maria Clara y Piedad, es maravilloso poder saber que todavía tenemos la oportunidad de compartir mas instantes, con el mismo fervor que un
día lo hicimos con los juegos y los secretos de amores ideales con los compañeros y compañeras del salón.
Hace 33 años al
salir del colegio teníamos la expectativa del futuro, y ahora que han pasado
los años, que hemos disfrutado del sublime amor por nuestros hijos, sufrido
pérdidas de seres queridos y experimentado el desamor, el deseo por revivir
aquellos años de hermosa juventud, se entremezclan con la nostalgia del tiempo
inexorablemente transcurrido. ¿Cómo explicar esta rara emoción de querer volvernos
a ver, del sentir el abrazo después de tanto tiempo, de escuchar la voz que
incluso desde la distancia parece no haber perdido su timbre particular y se
reconoce como un tesoro que no ha extinguido el tiempo?.
Maria Clara nos
invita a que compartamos con ella en su apartamento, estaba inicialmente
pensado para el miércoles 16 de diciembre al inicio de la novena de aguinaldos,
pero no lo creemos conveniente precisamente en esta fecha cuando nuestras
familias exigen nuestra presencia, después
de mirar opciones con Jenny y Maria Clara, queda confirmada la invitación para
el sábado 19 de diciembre a las seis de la tarde. La idea es compartir en la mesa lo que cada
uno desee, incluso si queremos tomar algo de licor.
Esperamos verlos a
todos, si no, queda una puerta abierta para aquellos que sintamos la necesidad
de compartir más momentos como los presentes, para tratar de recuperar ese
tiempo perdido y sentir que nada de lo vivido ha sido en vano.
Saludos,
Reinaldo
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